miércoles, 12 de enero de 2011

El Genial Guido Crepax



Para hablar de Guido Crepax es necesario remitirnos a un contexto histórico particular, que corresponde a la época en que comenzó su genial creación. En esa época se difundían en Europa el arte de Jodorowsky y el del Topo, tenían lugar festivales de "Libre Expresión", la reina Isabel nombraba barones a los miembros del famoso grupo musical de Liverpool, se montaba The Responsive Eye, exposición de Op Art, Brigitte Bardot era la modelo de casi todas las heroínas, de las más célebres historietas francesas e italianas, y Guido Crepax creaba a Valentina, un personaje femenino de cabellos cortos y oscuros, poseedora de una belleza sensual, pero totalmente distinta a las que caracterizara a la estrella del cine francés y norteamericano que protagonizó Et Dieu crea lafemme (Y Dios hizo a la mujer). Él personaje de Crepax, Valentina Rosselli, constituía una representación particular de la figura femenina, demasiado inteligente si la comparamos con los personajes que en los años sesenta habían encarnado símbolos sexuales míticos, aunque también inspirada en una célebre figura del cine: la actriz Louise Brooks, quien desempeñó el papel principal en el filme de Pabst, Die Busche der Pandora (La Caja de Pandora), y que se convertiría en la obsesión de cientos de admiradores alemanes e inspiradora de textos muy diversos y de muy variados artistas, entre los cuales figuran amantes del cine tan célebres como Carlos Fuentes, quien en La cabeza de la Hidra incluye un personaje que, al igual que la Valentina de Crepax, posee rasgos fisonómicos en los que se descubre a la atractiva y transgresora Lulú.
Valentina Rosselli se volvería otro personaje mítico, no menos importante que la figura fílmica en la que se inspiró su creador, Guido Crepax, para darle origen.




Guido Crepax es considerado como uno de los grandes genios de la historieta, su obra nos revela a un artista enormemente innovador, particularmente por lo que se refiere a la técnica y a la manera de narrar las imágenes fijas hechas con tinta, pues ha sido uno de los primeros dibujantes en romper con los esquemas tradicionales, mediante cambios de focalización que involucran violentos acercamientos, en ocasiones, insertos en panorámicas, tomas desde ángulos inusuales, un orden de las viñetas que no sigue la secuencia horizontal de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo, el uso de la narración visual fragmentada, el cambio dinámico de formas y dimensiones de las viñetas, etc. Sus dibujos e historias han sido ampliamente discutidos en los círculos de la llamada "alta cultura" y sus trabajos se han transformado en objeto de notables y, en ocasiones, feroces polémicas, debido a los temas que trata y a las escenas que incluye en sus obras.



Crepax nació en Milán en 1933, en 1958 se graduó en arquitectura, en el Instituto Politécnico de su ciudad natal, pero nunca desempeñó la profesión de arquitecto. En 1953, había publicado su primer trabajo como dibujante: la cubierta de un disco de Fats Waller y, desde esa fecha, inició una serie de colaboraciones con diversas casas editoriales, así como con algunas agencias de publicidad. A partir de 1959, Crepax dibuja, ininterrumpidamente, las cubiertas de la revista científica Tempo Medico, en la cual, desde 1965, aparecen una serie de ilustraciones realizadas por él.
Sus obras tienen un fuerte contenido erótico y una belleza y perfección formal difíciles de igualar. Al lado de creaciones en las que lo onírico desempeña un papel fundamental, hay en sus obras un contenido totalmente diverso que incluye la metáfora política, de la que es ejemplo La calata di Maximiliano XXXVI, sobre la guerra de Vietnam. También es autor de historias de ciencia ficción para niños, como L'astronave pirata, pero su obra se dirige, de modo preferente, a los adultos. Entre sus producciones destacan versiones gráficas de: El hombre de Pskov, El misterio de Marie Roget, Emmanuelle, Justine, La historia de O, Barbarélla, Drácula, etc., esta última es, al lado de numerosos cuadros prerrafaelistas, un importante intertexto en el filme de F. Ford Coppola sobre el mismo personaje de Bram Stoker.




Guido Crepax ha sido considerado un creador de historias fascinantes, particularmente atractivas para el sexo masculino, como las de Una historia posible y Una historia excesiva, que hicieron fantasear a jóvenes y adultos de casi todo el continente europeo, sus personajes femeninos son sensuales, intensos, emancipados, originales (Anita, la rubia alta y curvilínea, que vivirá experiencias extrañas con aparatos domésticos, como el teléfono, el televisor, la computadora; Bianca, protagonista de una nueva versión de Los viajes de Gulliver, Los viajes de Bianca, un personaje que tiene una dimensión surrealista y fantástica, y Francesca, una modelo que experimenta todos los problemas de las jóvenes de su tiempo), pero el más importante de todos los personajes que ha creado Crepax es Valentina Rosselli, cuyo nombre surge de la conjunción del nombre de una sobrina suya y el apellido de las víctimas del Régimen Negro Italiano. Valentina es una joven fotógrafa, culta, celosa de su independencia, inteligente, con tendencias anarquistas, muy sensual, sexy, propensa a las tentaciones y a los deseos más oscuros, abierta a la imaginación, particularmente a la imaginación que se dirige a explorar el placer y el dolor físicos, con todas las implicaciones eróticas y subversivas que esto puede tener.


En 1965, en las páginas de la revista Limus de Giovanni Gardini, y en una historia titulada La curva di Lesmo, había tenido lugar la primera aparición de Valentina Rosselli, esa "psicopática adicta a las visiones delirantes del sueño". A partir de ese momento, los títulos sobre el personaje se irían sucediendo interminablemente: Ciao Valentina! (1966), Krazy Valentina (1968), L'intrepida Valentina di carta (1969), II castello di Valentina (1969), II gioco di Filippo e Valentina (1970), L'Encyclopedie di Valentina (1975), Diario di Valentina (1975), Valentina pirata (1976), Valentina in Giallo, etc. Novelas y textos gráficos en los que la protagonista envejece, tiene un hijo, su compañero muere, y ella se transforma en un personaje cada vez más complejo y rico. Crepax hizo de Valentina un sujeto pensante que está sometido a sus intensos deseos eróticos y a un orden de poder que desprecia la dignidad humana, el único escape es el placer sensual, que implica, frecuentemente, sujeciones mayores a las que impone la soledad, la condición de mujer o la posición de individuo trasgresor en una rígida sociedad llena de desequilibrios. Valentina no acepta la serie de roles que la convertirían en objeto, no de sus propias fantasías y preferencias sexuales, las cuales asume, sino de las exigencias del medio social en que vive y con el cual no puede estar de acuerdo, porque su postura es crítica aunque resulte ser siempre ella una más de las víctimas, particularmente, cuando intente evadirse de ese contexto alienante, reificador, porque, pese a su emancipación, reproduce y participa de esas estructuras de subordinación que el contexto le impone, incluso en sus sueños.

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